Bs As: GRANATTO HOCKEY CLUB

Las hermanas Victoria, Mariquena, María José y Delfina llegaron a cumplir el gran sueño de jugar juntas en la Primera de Santa Bárbara, un hecho fuera de lo común para un club que compite entre los 13 mejores del Metropolitano. Las cuatro delanteras -dos de ellas Leonas- cuentan cómo arrancaron, evolucionaron y disfrutan de este presente

(Fuente: Diezmas; Cronista: Joaquín Sánchez)

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Cuatro hermanas. Cuatro hermanas jugadoras de hockey. Cuatro hermanas jugadoras de hockey y delanteras. Cuatro hermanas jugadoras de hockey y delanteras de la Primera. Cuatro hermanas jugadoras de hockey y delanteras de la Primera de Santa Bárbara.  Cuatro hermanas jugadoras de hockey y delanteras de la Primera de Santa Bárbara que compiten en la elite del Metropolitano. ¿Parece increíble? Pero es cierto. Separadas por dos años entre ellas, Victoria (24 años), Mariquena (22), María José (20) y Delfina Granatto (18), comparten la vida y el amor por el mismo deporte y club.

Y no sólo llegaron a lo más alto de la única institución de la zona Sur que tiene un equipo entre los 13 mejores de la Primera A del Metropolitano, sino que Vicky tuvo su paso por el seleccionado argentino, y Majo actualmente forma parte de las Leonas y ya disputó un Mundial Junior con las Leoncitas.

Vamos al origen de este hecho poco habitual, que como muchas veces sucede, es fortuito.“Fue de casualidad, una compañera de trabajo de mi papá le dijo porque no nos llevaba al club. Yo en realidad tenía ganas de jugar al fútbol, pero terminé jugando al hockey en el CUQ (Círculo Universitario de Quilmes). Caímos muy de rebote y después fue la gran explosión del hockey con las Leonas, eso hizo que nos motiváramos un poco más”, cuenta la hermana mayor en el arranque de la entrevista, mientras la hermana menor sale corriendo después de las fotos porque además de jugar en Primera, lo hace en Intermedia. “Yo no quería jugar al hockey pero como me llevaban a verlas y me quedaba sola me aburría. Hasta que un día dije tengo que jugar, y después me copé a medida que pasó el tiempo”, completa Mariquena.

Los Granatto, con su papá Marcelo y su mamá Evangelina Della Vedova, vivían en Florencio Varela. Y tomaron la decisión de mudar de club a las tres hijas que en ese momento jugaban, y sumarla a la más pequeña.

“El club en el que jugábamos económicamente estaba muy mal, fue durante la crisis del país en 2000-2001 y terminó fundiendo. Antes de que pasara esto, nuestros padres habían estado averiguando por algún club de La Plata, tenían referencias porque de jóvenes habían vivido y estudiado acá. Preguntaron y les recomendaron Santa Bárbara; vinimos sin conocer a nadie. Majo, que empezó a jugar a los cinco años, tuvo un retroceso porque allá jugaba en Novena y cuando llegó acá la pasaron a Décima”, sigue relatando Vicky.

Ahí interviene Majo: “Acá vine a los 7 años y no tenía edad de Novena todavía, me mandaron a Décima y después tuve que hacer otros dos años de Novena”. “Me hicieron repetir”, bromea la Leona. “Me parece que sirvió, ¿no?”, acota la mayor.

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Victoria, Mariquena, María José y Delfina Granatto, posan en orden cronológico

– ¿Cómo fue ese transitar por las distintas divisiones?

– V.G.: El recuerdo es que como todas nos llevamos dos años de diferencia, hubo una temporada en la que una jugaba en Séptima, otra en Sexta, una en Quinta y yo jugaba en Mayores, y nuestros papás venían a las nueve de la mañana y se quedaban hasta las seis de la tarde en el club. Era una época que estaba buena.

– Debe haber sido fundamental el apoyo de ellos…

– M.G.: Siempre, desde chiquitas nos venían a ver hasta a los entrenamientos. Después un poco se cansaron, pero todos los sábados no se pierden un partido, son los fan número uno.

– M.J.G: Además, cuando estuvimos en algún seleccionado nos llevaron, nos fueron a buscar, se bancaban los entrenamientos en el Tigre de noche, cagados de frío. Siempre los dos estuvieron cuando los necesitamos y disfrutan casi tanto como nosotras. Mi mamá siempre dijo que su sueño era vernos jugar a las cuatro a la misma hora, y se le cumplió.

– ¿Creían que ese sueño del que hablaba tu mamá se podía hacer realidad en algún momento?

– V.G.: El sueño fue siempre ese, mirá cuando las cuatro juguemos en Primera, somos un montón, somos la mitad del equipo, haciendo chistes con eso, tomándolo más en broma que en serio.

– M.J.G: Siempre tuvimos la esperanza de jugar todas juntas algún día, y cuando pasó en el partido ante Saint Catherine´s fue una experiencia única.  Yo ya había compartido división con Mari y con Delfi, y me faltaba Vicky. Lo veía lejano porque ella jugó desde muy chica en Primera y yo estaba en Sexta. Jugando con tus hermanas se aprende un montón y te pasan otras cosas.

– V.G: Ahora es completo. Siempre lo compartimos en familia pero de una forma más integral y lo que nos pasa ahora es que además de que vivimos juntas, nos entrenamos juntas. Es más, con Majo estudiamos juntas. Hay que llevarse muy bien para compartir todo lo que compartimos. Porque es más el tiempo que estamos juntas que el que estamos separadas.

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La mamá Evangelina no había jugado al hockey pero ahora se sumó al Mami de Santa Bárbara, y el papá Marcelo jugó al rugby. ¿Hay algo genético para que las cuatro hayan llegado al lugar en el que están?

– M.J.G: Algo debe haber, jaja. Cada una tiene sus cosas buenas y malas, pero en las cuatro hay mucho esfuerzo, mucho sacrificio, no es que llegamos por talentosas; siempre la peleamos desde abajo, desde nos tuvo que tocar. Ella (por Vicky) arrancó jugando en la Primera F acá en Santa Bárbara, y terminó jugando en Primera. Siempre fue con mucha dedicación porque amamos este deporte. Pueden salir o no las cosas, pero nos caracterizamos por la garra.

– V.G.: Es como si hubiéramos nacido cuatrillizas, pero todas separadas, claro. Porque lo que hay es mucha cuestión de grupo. Cuando yo dejé de jugar, volví por ellas más allá del club. Porque sentía que faltaba. A Delfi le pasó lo mismo cuando quiso dejar. El grupo nos sostiene, porque estás en casa y hablás todo el tiempo de hockey, salimos y hablamos de hockey. Hacemos pases juntas…

– ¿Cuánto se mejoraron entre ustedes jugando en el patio de su casa?

– M.G.: Un montón. Siempre jugábamos en el fondo, armábamos la canchita y se prendían hasta mamá y papá.

– V.G.: Mientras éramos chiquitas, eso pasaba todo el tiempo. Siempre tuvimos patio grande y era prenderse a jugar al hockey.

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El otro sueño, las Leonas. Majo, que todavía tiene edad para jugar un Mundial Junior más, fue convocada recientemente por Santiago Capurro para la selección mayor; hace algunos años, lo mismo le había sucedido a Victoria, quien es su máxima consejera.

– ¿Cómo es sentirse una Leona?

– M.J.G.: Todavía no lo dimensiono, no caigo que estoy ahí. Siempre se dice que es el sueño de toda jugadora de hockey, pero no jugás los sábados porque soñas con llegar a la Selección, eso viene después. Yo la ví a Vicky cuando estaba en la Selección y me moría de ganas de estar ahí, y me sentía muy feliz por ella, obvio. Siempre fue mi referente. Y ahora recibo un montón de consejos de Victoria, cosas que no tengo que hacer.

“Sobre todo las que no tenés que hacer”, se ríe Vicky.

– ¿Se puede contar alguna?

– V.G.: “No (risas)…  Cuando hablamos del seleccionado y lo que es la experiencia deportiva de cada una, siempre digo que Majo nació para el alto rendimiento. Se levanta, desayuna de la manera que tiene que hacerlo, es 5 de enero y hace 50 grados y la mina sale a correr… Tiene una mentalidad de una persona que tiene que estar donde está. Más allá de que es mi hermana, yo lo esperaba mucho este momento por ver el sacrificio que le pone: levantarse a las cinco de la mañana con la funda para viajar y entrenarse, es algo que a la larga se le tenía que dar. Cuando salió la lista, no pensé es mi hermana, sino es justicia.

– ¿Cómo vivieron las hermanas esta citación?

– M.G.: Estoy muy orgullosa. Me encanta que me feliciten aunque no sea propio. Me felicitan a mí por lo de Majo, todo el mundo. Ahora se enteran todos que Majo es Leona. Antes no pasaba, en la Facultad, en todos lados.

– V.G.: A mí me pasó de estar en la pileta de la Universidad y vino una chica que juega al hockey en la UNLP, me abrazó y me dijo “vos sos la hermana de Majo, te felicito”. Está tan mediatizado y popularizado el hockey que mucha gente está al tanto. Eso está bueno.

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Vicky fue citada a fines de 2010 a las Leonas, que en ese momento conducía Carlos “Chapa” Retegui, para una gira por Sudáfrica. Pero no pudo sostenerse y ella ahora ensaya una explicación: “cuando pienso en la situación de Majo respecto a la mía en el Seleccionado, yo tenía otra mentalidad. No tenía el sacrificio que tiene ella. Yo llegué ahí, no lo dimensioné, fue muy rápido. Seguía haciendo la vida de una chica de 18 años. No tenía esa madurez que tiene ella que juega en Primera desde los 16 años. Esa es nuestra principal diferencia con lo que pasó en el Seleccionado.  Por eso, Majo tiene todas las posibilidades de estabilizarse y triunfar”.

– Si hubieras tenido alguien que te hubiera bajado la experiencia que vos le estás brindando ahora, ¿hubiera sido distinto?

– V.G.: Si hubiera tenido la misma mentalidad de ella quizás sí me hubiera podido consolidar en el Seleccionado. Ella lo tiene y yo no. Es algo con lo que se nace, es un don y ella lo tiene, más allá de la habilidad técnica. Es fundamental la mentalidad que tiene ella, respira alto rendimiento.

No tan distintas. Otra cuestión particular de las cuatro Granatto es que todas son delanteras. Y ahora, se describen como jugadoras entre ellas. “Lo bueno es que somos muy variadas. No jugamos todas a lo mismo, ni tenemos las mismas habilidades. Por ejemplo Maru es una delantera nata, yo la admiro un montón. Tiene eso de que le llega la bocha y le da al arco, no le importa si tiene ocho marcas encima o si le va a pegar a alguien. Tiene definiciones que no son normales, y lo tuvo siempre, desde chica. De las cuatro, es la más delantera de todas”, opina Majo.

“Delfi esperó mucho llegar a jugar en Primera. Y más viendo que nosotras tres ya estábamos en el equipo. Todos los sábados decía que quería jugar con nosotras, y ahora que se le dio estaba muy contenta. Hizo un muy buen papel en los partidos que le tocó jugar”, suma su visión Maru sobre la más chica. “Del año pasado a este creció un montón. En la forma de entrenarse, ahora lo hace para ser la mejor. Además de venir al club, va al gimnasio, cambió un montón la mentalidad”, agrega Vicky. Y cierra otra vez Majo: “Es un cuelgue, se vive cayendo. Es una jugadora con mucha habilidad, no para de correr un segundo cuando le salen bien las cosas. Cuando se fastidia, mmmhhh…”.

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– Al tener mayor confianza, ¿se dicen cosas más fuertes en la cancha?

– M.J.G.: Sí, tratamos de no hacerlo en los partidos, quizás sí en los entrenamientos.

– M.G.: Y si pasa, queda ahí. Después nos acercamos y nos pedimos disculpas. Tiene que estar todo bien porque después no te prestan la ropa.

– ¿Les queda algún sueño por cumplir?

– V.G.: Creo que hablo por todas. Yo hace 8 años que juego en Primera, Majo y Maru hace 5. Y nunca nos tocó estar con el club en una posición cómoda como para pensar en nuevos desafíos, en jugar Playoffs, siempre estamos pensando en no descender. Es un equipo joven, pero nuestro desafío juntas va a ser jugar por algo importante alguna vez con el club.

– M.J.G.: Consolidarnos todas en Primera, ser las cuatro titulares y eso, jugar algo importante. Es un club que está creciendo un montón y tenemos que aprovechar eso. Juntas va a ser mucho mejor siempre.

– M.G.: Siempre estamos pensando en resultados de las otras y nunca podemos llegar a pensar en nuestros propios objetivos. Intentar estar lo más alto que podamos año tras año, y juntas.

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– ¿Es más difícil llegar a la Selección desde Santa Bárbara?

– V.G.: Santa Bárbara está entre los 13 mejores clubes de Buenos Aires y sin embargo sigue siendo un club del sur, el único que quedó del sur, un club que no es de Capital. Es increíble que siendo uno de los mejores, se sigan viendo otros lugares y nunca a Santa Bárbara. Sigue siendo más difícil llegar desde acá.

– M.J.G.: Va ir cambiando porque mi convocatoria, la de Felipe Oleastro a los Leones, hay un momento en que ya sobrepasa…

– V.G.: Era lo que decía yo, es justicia. Porque Majo hace mucho tiempo que estaba para jugar en el Seleccionado. También Bebo (Ignacio Salas), Joaco Trezza, otros chicos que estuvieron, hace bastante que están para jugar en la Selección. Sin embargo, les toca cuando es insostenible que no estén. El club tiene mil jugadores, tiene que haber alguien que esté bien. No es esa política de buscar, sino que es la de “es insostenible que no esté, hay que llevarlo o llevarla porque si no van a empezar a hablar”.

– Y en cuanto al juego, ¿es más complicado destacarse o es todo lo contrario en un equipo que no pelea los primeros lugares?

– V.G.: El primer partido del año perdimos con GEBA 5 a 1, y a Majo no se la podían sacar. Una jugadora de Santa Bárbara, que tiene responsabilidades, tiene que hacerse cargo en un partido en el cual el rival es superior; eso te implica ser mejor individualmente. Hace que tengas que ser mucho mejor que las once de ellas.  En un equipo como el nuestro, la individualidad tiene que salir un poco más que en un equipo como GEBA que tiene un sistema mucho más consolidado. Lo que  estamos intentando en el club, que es lo que vino a plantear Marcelo Garrafo, es tener un sistema para que las individualidades no tengan que salvar los partidos.

– M.J.G.: Eso lleva tiempo. Pero ya hay un montón de partidos que lo entendemos y lo hacemos bien, y otros que no. Tenemos que buscar la regularidad del equipo, que todavía no la encontramos.

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– Lo último, ¿tienen un deseo personal para su futuro en el hockey?

– M.J.G.: Quiero el año que viene jugar el Mundial Junior, que es el último año de la categoría que me queda. Es lo más cercano que tengo, por más que ahora con las Leonas haya un montón de torneos. En lo único en lo que estoy pensando ahora es en crecer como jugadora, aprender lo que más pueda y si llega alguna gira o viaje voy a estar muy contenta. Y a corto plazo, lograr la permanencia con el club y hacer el mejor papel que pueda cada sábado.

– M.G.: En lo personal quiero crecer como jugadora y sacarle el fruto bien a ellas dos que son mis referentes, e intentar trasladar a la cancha todo lo que ellas me dicen.

– V.G.: Un poco lo que decía Majo, jugar un Mundial, jaja. No, en serio, en términos del club es un año de mucho crecimiento. El año pasado yo estuve alejada del hockey. Para mí el objetivo es hacer un buen papel todos los sábados porque cuando estamos todas concentradas en lo que tenemos que hacer los resultados se dan. Muchas veces cuando uno hace las cosas como las tiene que hacer, otras llegan solas. No estoy esperando ninguna convocatoria ni nada por el estilo, pero si llega será bien recibida, sobre todo si puedo viajar con Majo a las cinco de la mañana.