Córdoba: “CACHITO” VIGIL: ARGENTINA TIENE QUE PRODUCIR UNA REVOLUCIÓN HOCKÍSTICA

Optimismo puro. “Cachito” forjó su carrera derribando mitos y hoy, alejado de la selección, asegura que el hockey argentino es “una maravilla”.

(Fuente: Mundod la Voz; Cronista: Eugenia Mastri; Foto: Javier Cortez)

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Me han dicho que no iba a vivir del hockey; que era difícil formar un grupo humano unido de mujeres; que el hockey no podía llegar a ser deporte nacional. Me han dicho que hablar de espiritualidad era vender humo; que en la alta competencia no había licencia para perder; que las mujeres no podían tener tres o cuatro sistemas de juego porque las confundía. Me han dicho que el entrenador era el que enseñaba cuando estuve siempre convencido de que los enseñantes son los jugadores; que me faltaba carácter; que el rival era mi enemigo; que no se podía fallar…”.

–¿Echar por tierra esos preceptos, te cambió en algo?

–Los he escuchado y los he revisado continuamente. Pero seguí mis tripas y mis convicciones y he intentado desafiar al universo porque me parecía que podía ser más lindo. Y me ayudó en el camino. Con los grupos con los que me tocó compartir empezamos a creer que otro tipo de vida era posible en la alta competencia y que se podía jugar de manera diferente en eso que llaman “selva”. Esos pequeños ganares y triunfos de convencimiento fueron los que nos estimulaban y nos daban satisfacción. Y me daban cada día más convicción de que se podía crear un sistema, un equipo y un mundo diferente.

Sergio Vigil irradia amor en cada palabra. Piensa cada respuesta y vuelve atrás.

Se toma todo el tiempo del mundo. Habla con respeto y se preocupa por remarcar que sus observaciones son justamente eso y no verdades absolutas.

Repasa conceptos, comparte historias, busca ejemplos y, por sobre todo, irradia amor. Amor por el hockey.

El entrenador que llevó a la selección argentina femenina a ser Las Leonas estuvo en Córdoba, donde su River Plate ganó la Copa Mundo D que puso en juego el Torneo Nacional que se jugó hasta el domingo pasado y entre una práctica y un partido, habló sin apuros.

Con las rodillas apenas flexionadas y una voz fuerte y segura guio el entrenamiento millonario. Sus manos hablaron más que su boca, o al menos lo intentaron. “Excelente chicas. Excelente”, les dijo a sus jugadoras tras la práctica. Las miró a los ojos y repitió: “Excelente, eh”.

“Cachito”, que es un gran motivador, calificó al hockey argentino como “una maravilla” y fundamentó: “Se juega en todo el país. Es el deporte nacional de la mujer y uno de los más respetados en la Argentina. Lo veo bien. Veo muy bien a las instituciones, sobre todo los clubes”.

Selecciones

Alejado de Las Leonas desde 2004, el técnico campeón mundial en 2002 y doble medallista olímpico (2000 y 2004) dijo que “Luciana Aymar es el emblema del hockey” y advirtió que “es difícil acostumbrarse a no verla jugar”.

“Lo ha hecho todo en el deporte. Y es más, cada vez que se ha propuesto retirarse, lo hizo ganando torneos con su equipo. Se la va a extrañar muchísimo. Ella es arte, es atrevimiento, es pasión y es amor”, resumió Vigil.

Pero, ¿qué pierde el hockey con el retiro de Luciana? “El hockey como deporte pierde muchísimo. Pierde el hockey mundial, porque cada vez que había un torneo todos estaban esperando que juegue. Lo esperaba la Federación Internacional, los auspiciantes, el público, los rivales y, por supuesto, sus compañeras. Pierde muchísimo. Pero la vida tiene un principio y un final.

–¿Y Las Leonas?

–Por supuesto que van a perder, pero también el equipo va a empezar a tener algunas respuestas que hasta ahora no eran necesarias y no sabía que tenía. Pueden llegar a ser un equipo magnífico y de un nivel superlativo que gane todo. Hay que pensar, planificar, crear un sistema después de Luciana Aymar. Aprender a jugar sin ella.

–¿Cómo ves a Las Leonas de Santiago Capurro?

–En el Champions Trophy vi un equipo con mucha espiritualidad, y eso es saludable porque era una cuenta pendiente de los últimos años. Vi un equipo con frescura humana, un equipo disfrutando, un equipo suelto… Un equipo que hasta cuando era superado por los rivales daba la sensación de que algo iba a pasar e iba a vencer. Y de hecho, Argentina fue dominada en muchos partidos pero tuvo algo que hizo que gane -aparte de la arquera (Belén Succi) que tuvo un torneo increíble-, y era la interrelación humana en el equipo. Eso creo que fue un aporte muy grande de este nuevo ciclo. Pero siempre cuando se gana hay que ver por qué se ganó y también qué quedó en la deuda pendiente.

–¿Y qué quedó?

–Que se ganó sin superar a los rivales. El equipo tiene que buscar que Argentina siga en la recuperación de su momento de crisis y es importante que el laboratorio creativo del seleccionado pueda estar muy activo porque en los últimos años los rivales le encontraron la vuelta. Argentina tiene las condiciones para crear cosas que revolucionen nuevamente al hockey. El gen de este equipo nace desde la pasión, la espiritualidad y el desafío permanente. Ahora viene el camino de crear un sistema que pueda vencer la supremacía que tuvo Holanda en los últimos años. Tenemos las jugadoras para hacerlo y estoy convencido de que el cuerpo técnico está trabajando para eso. Una vez que consolide la espiritualidad, Argentina tiene que generar una revolución hockística. Eso va a ser importante para llegar con posibilidades reales de lograr el oro olímpico.

–¿De qué se trata esa revolución?

–Ver qué cosas podemos hacer para sorprender al mundo del hockey y que nos hagan ganarle en todos los aspectos a los demás equipos. Salir de la tendencia y generar una nueva. Hacer algo que nadie espera y de una manera en que los otros no puedan hacer.

–¿Cómo viviste la última crisis de Las Leonas (con cinco renuncias)?

–En los equipos, en las familias, en las empresas, en la pareja, hay crisis. Lo importante es cómo se transita y qué se aprende. La crisis es un aviso, puede ser un quiebre o una oportunidad. De lo que estoy seguro es que todas las decisiones que toman dirigencias y cuerpos técnicos es queriendo hacer lo mejor. Después, cuando pase el tiempo, uno puede darse cuenta que algunas podrían haber sido de otra manera. Errores siempre vamos a tener, lo importante es no ser negligentes, aprender y saber cambiar.

–La medalla olímpica de Las Leonas en 2000 hizo que el hockey femenino crezca, ¿cómo repercutió el bronce mundial de Los Leones?

–Yo diría que ya comenzó la explosión. Esta medalla en el Mundial fue una bisagra para el hockey masculino. Hay una convicción de que se puede. Quieren, se puede y encontraron la manera de hacerlo. Y eso se va contagiando a los clubes, a las regiones… Y ese contagio, que es un proceso que no se da de un día para el otro, va a devenir en que en cuatro años, cuando hagamos los números, la masividad del hockey masculino haya crecido. El tercer puesto no fue un zarpazo. Hace cinco años que se viene vislumbrando y se viene golpeando la puerta. Y a este tercer puesto se llegó con autoridad. Se vienen años muy importantes para el hockey masculino. No tiene la masividad del hockey femenino, pero sí tiene en este momento gran calidad. Es un equipo muy parejo, muy hambriento y con mucho talento.

–¿Volverías a ser técnico de la selección?

–Desde las ganas de un entrenador y desde lo lindo que viví, hay una parte de mí que diría que sí. Desde lo cognitivo y desde lo que me parece que sería bueno para el hockey, creo que no. Y esta es una respuesta de hoy. No porque ya tuve mi espacio. Recibí mucho del hockey y también tuve mi aporte para el hockey de selección. Me parece que es saludable que otras personas tengan ese aporte y esa posibilidad, y que yo lo siga haciendo desde otro lugar. Desde los clubes; desde otras divisiones. Muchas veces mi tripa me dice: “¿Y por qué no?”. Y creo que es no porque ya lo fui. Sí siento que antes de que me vaya de este mundo, alguna relación voy a tener otra vez con los seleccionados, pero no creo que sea como entrenador. Lo puedo evaluar cuando me hacen esta pregunta, pero no está en mi día a día. Sí lo está todo lo que le pasa al hockey argentino, como amante que soy de este deporte