España: NACEN LAS “RED STICKS”

LA SELECCIÓN ESPAÑOLA FEMENINA DE HOCKEY RENACE BAJO ESTE NOMBRE

(Fuente: Marca; Producción: Andrés García; Foto: Rfeh)

españa1Ausente por primera vez en Londres de una cita olímpica desde 1992 Disputa la Champions Challenge en Glasgow con la vista puesta en la Liga Mundial del próximo año, evento en el que buscará la clasificación olímpica

Una nueva selección española femenina acaba de ser rebautizada. Si el rugby es defendido por las leonas, el balonmano presume de guerreras, al igual que el waterpolo, el hockey cuenta con las Red Sticks.

Bajo esta denominación arranca la etapa de renacimiento de la selección femenina, tras quedarse fuera de los Juegos de Londres y del próximo Mundial. “Nos hace sentir importantes, refuerza nuestra sensación de equipo”, reconoce Gigi Oliva, jugadora del Real Club de Polo de Barcelona.

Equipo es la palabra que mejor define al combinado de Adrián Lock. Ayer aterrizó en Glasgow para disputar la Champions Challenge, competición de rodaje de cara a la Liga Mundial del año próximo, en la que se jugará la clasificación para Río.

El torneo complementará la preparación puesta en marcha hace 12 meses. Ante la imposibilidad de trabajar juntas, salvo momentos puntuales, se planificó un modelo de trabajo personalizado. Cada jugadora ha combinado los entrenamientos con sus clubes con los fijados por el combinado nacional.

«Al principio pensábamos que se habían vuelto locos, pero era el único modo que teníamos para ser competitivas. Podíamos seguir quejándonos, lamentándonos de lo que no podíamos hacer o buscar soluciones y ponernos a trabajar», reconoce Rocío Ybarra, capitana de la selección. De ahí surgió preparar el físico de forma individual. “Además, esos deberes ya están hechos cuando nos concentramos y podemos dedicar el tiempo a los penaltis, las tácticas, los diferentes tipos de defensas…”, prosigue la jugadora del HDM holandés.

Las RedSticks aprendieron a combinar estudios, entrenamientos con sus clubes y en solitario. “Tres veces por semana corría sola por el parque con lluvia, con frío. Y luego, ya con el traje de portera, pedía permiso al equipo que estuviera en el campo para coger una esquinita, poner unos conos y correr. Me veían a las 10 de la noche y me decían si estaba loca”, recuerda María López de Eguilaz, guardameta de la Real Sociedad. “A mí, más de una vez me apagaron las luces y no pude seguir entrenándome”, apunta Berta Bonastre, campeona de la Liga belga con el Royal Wellington.

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Piques por Internet

Todas cumplen escrupulosamente. No hay vía de escape. Cada jugadora registra sus entrenamientos —intensidad, lugar, hora, velocidad…— con un dispositivo electrónico para ser controladas a distancia. La sana rivalidad entre compañeras también evita la tentación de saltarse un entrenamiento. «Cuando ves en las redes sociales que una ha acabado una sesión, sacando tiempo de no sabes dónde, te dices: ‘¿Cómo no lo voy a hacer yo?», apunta Rocío. «Este esfuerzo te demuestra que puedes con todo y, tras todo lo que has corrido, cuando nos juntamos solo piensas en pasártelo bien», señala Gigi. “Nos notamos mejor físicamente, otros años en los últimos 30 minutos de un partido no nos daban las piernas”, apunta María Gómez, delantera de la Real Sociedad.

La cita de Glasgow es el único torneo oficial previo a la ronda de la Liga Mundial, que se jugará en Valencia en febrero de 2015. Antes de ausentarse en Londres, la selección veía normal estar en unos Juegos. No había fallado desde el 92. «Ahora sabemos lo que significa no ir y lo que duele. Nos machacamos para que no vuelva a pasar. Es nuestra motivación. Ahora se me llena la boca al decir que, con este plan, soy deportista todo el año», señala Rocío.

La selección es un conjunto más homogéneo. «Antes hubo jugadoras que creían que eran tan buenas técnicamente que no necesitaban hacer el mismo físico que el resto. Hoy eso no pasa. El talento ahora es trabajado», afirma la capitana. Aquellos sinsabores han fortalecido al conjunto.«Lo malo que nos ha pasado ha derivado en lo que debe ser un equipo: trabajo, constancia, humildad, respeto, motivación…», apunta María Gómez.

Es un legado para futuras generaciones. “Las chicas que vienen por detrás ya son conscientes de que las cosas no son fáciles, saben que para ir con la sub 21 hay que pagar parte del viaje, que hay que reducir gastos, pero también que al final te lo pasas bien”, apunta Berta.

No en vano, la jugadora del Wellington recuerda una concentración en una casa de colonias fuera de España como una de las mejores de su vida: “No había Internet e hicimos más grupo, nos pasábamos todo el día hablando, jugando en el patio…”. Otro ejemplo de cómo se puede ver el lado positivo de un contratiempo.

El estreno
La Champions Challenge será la puesta de largo de esta nueva selección femenina, que estrena nombre. Su nueva denominación ya ha calado entre las jugadoras, aunque al principio no lo acababan de ver: “No me decía nada, no es como guerreras o leonas, que tienen más fuerza, pero ahora va cuajando. Hace unos días en un clínica con niñas pequeñas vimos que ellas ya nos conocían como las RedSticks”, comenta Rocío.

“Somos y seremos siempre una RedStick”, añade María Gómez. Llegan las RedSticks. Y prometen dar mucha guerra.