Magui Aicega “NO ES NORMAL JUGAR A ESTA EDAD”

Histórica de Las Leonas, Magui Aicega jugará un año más en la Primera de Belgrano. A los 45, le divierte compartir equipo con chicas que nacieron tras la plata en Sídney 2000.

Madre de tres hijos con Mariano Lorenzetti, ex rugbier de Hindú, María Magdalena Aicega, además, participa en el programa Club Atlético TNT; es parte del Consejo Directivo -ad honórem- del Enard, y también líder de la Primera del Belgrano Athletic Club en el hockey sobre césped del Metropolitano. ¿Entrenadora? No, no, no. Magui se retiró en el 2008 de Las Leonas pero sigue jugando en su club. Sí, a los 45 años, la ex capitana de la Selección, campeona mundial, plata y bronce olímpicos, toma el stick y transpira la cancha, como siempre. ¿Por qué? En esta entrevista se le contó a Olé.

“Porque disfruto jugar y entrenarme, me encanta, podría hacerlo toda la vida. Me gusta a esta altura entrenarme con el objetivo de jugar. Voy a jugar un año más y después me voy a seguir entrenando porque me gusta. Va a ser raro no jugar más, aunque va a pasar en algun momento.

-¿Alguna vez dejaste de entrenarte?

-No, no. La verdad es que no. Pero sí tengo días en los que no quiero hacer nada, pero cambio la rutina a otro. Nunca me entrené por compromiso, siempre fue con ganas. Soy bastante cuadrada en el sentido de la organización: cuando empiezo algo, lo hago.

-¿A qué edad debutaste en Primera?

-A los 14 años años empecé a entrar de a poco, y a los 15 ya empecé a jugar seguido. Hoy podes jugar con 16, antes había menos divisiones.

-¿Queda alguien de tu edad jugando el Metro?

-De mi camada del club, no juega nadie. No es normal jugar a mi edad, yo ya lo sé, es más lógico no hacerlo. De hecho, en el Metro no juega otra de 45. Maripi (Hernández), Mariné (Russo) y Claudita (Burkart) jugaron hasta hace poco; Gise (Kañevsky) también, pero es más chica; Mechi (Margalot) se rompió los ligamentos, y pará de contar. Aunque ellas son más chicas; de mi camada -Vanina Oneto, Pachu Ferrari- no juegan hace un tiempo. ¿Cómo es eso? Me motiva. Las más chicas y las jóvenes te hacen entrenarte. Si yo quiero jugar en Primera, no les quiero mirar el número a las demás porque te pasaron. Quiero jugar de igual a igual porque, si no, no lo disfruto. Si me pasara eso me quedaría en mi casa o me iría a jugar a la Segunda, a cagarme de risa.

-¿Ya lo manejás con la experiencia?

-No, yo siempre juego y me entreno al 100%. Voy adelante como toda mi vida; por orgullo lo hago. Y si tengo una pendeja que me pasa el trapo, la aplaudo, aunque dejo los pulmones para pasarla. Si yo jugara con todas chicas de mi edad, que juegan como pueden, te metés en ésa, y con practicar una o dos veces por semana te sobraría. En este caso, no te sobra.

-¿Cómo es compartir equipo con chicas de menos de 20?

-La vez pasada me puse a hacer una planilla con las fechas de nacimiento para ver cuándo habian nacido. Y empecé… “2000, ¡boluda, naciste el año de los Juegos Olímpicos!”. “2002, ¡no viste Sídney y naciste en el Mundial dePerth!”. Todo era relacionado a los torneos que yo había jugado. Las chicas se cagan de risa porque, si bien muchas vivieron un poco nuestra época de Las Leonas, la mayoría lo sabe porque sus padres se lo cuentan. Algunas tenían 6 años cuando yo me retiré y hoy están jugando conmigo. Soy la única madre.

-¿Qué sentís con eso?

-Para mí es un placer jugar con chicas a las que a uno le tocó ver nacer, crecer. Por nombrarte una, Guada Mora siempre era la mascota, la fanática que veía los partidos de Primera en la baranda, sentada en el banco, arriba; era una nena, mascotita. Y hoy jugamos juntas. Es una locura.

-¿Cómo te manejas con la diferencia de generación y costumbres?

-Obvio, llega el sábado a la noche y cada una hace lo suyo. Yo no voy a salir con las más chicas ni ellas van a hacer mi vida, porque tengo tres hijos y ellas también pueden ser mis hijas. Tenés un rol de madre de alguna manera. Por ejemplo, termina un entrenamiento y llueve a morir, y les digo “chicas, avisen cuando lleguen a casa”, un comentario de madre con el que se cagan de la risa. Ni hablar cuando aparece una chica de 35… “Ah, boluda, ésta es revieja”, dicen, y vos te querés matar. “¡Cómo revieja!”. Y te dicen: “Pero bueno, vos porque jugás”. Tipo… ¡soy una anciana! “¡Qué decís, nena!”. No me voy a ir nunca porque chau, ya paso al sector geriátrico… Con todo eso nos cagamos de risa. Tengo muy buena relación con las chicas.

-¿Cómo la llevás con el tema pantallas, celulares?

-Hay cosas que en el equipo están muy claras. Estás en un entrenamiento y ninguna va a atender un celular. Sí, obvio, estás en un tercer tiempo y están todas con los celulares, entonces les digo que charlemos un rato. Tratás de hacer ciertas cosas cuando se puede, de estar todas juntas y de tener charlas no importando la edad, porque todas aprendemos de todas.

-¿Es fácil compartir pese a la edad?

-Mirá. En febrero nos fuimos de gira a Mar del Plata, era Carnaval. Yo fui con mi auto, éramos cinco. Imaginate, Carnaval… tardamos ocho horas. Te cagás de risa porque ellas iban haciendo juegos y yo no tenía ni idea, pero me divertía con las pendejas. No pretendo ponerme a su altura, pero sí ser cómplice de ellas y divertirme. Es más: pasó que la última noche había fiesta. Obviamente era un target Sub 21, jaja. Decí que estaban los entrenadores, con los que éramos iguales. En un momento les dije a las chicas: “A las 5 sale mi auto”. Y a las 5 llegaron todas, muertas pero llegaron, súper responsables. Las de atrás fueron durmiendo, pero con mi copiloto charlamos de muchas cosas. No sé si como una madre, pero sí como una hermana mayor. A veces salen esas charlas extra hockey que están buenas porque quizá podés dar una mano, y vas conociendo muchas más cosas íntimas de ellas, que en definitiva hace que al equipo le vaya bien. Si podés dar una mano, bienvenido sea.

-La edad y tu trayectoria debe generar mucho reconocimiento a pesar de que todos te conocen…

-Las jugadoras, en sí, todas me conocen. Puede pasar que haya una chica que debuta en Primera, y quizá termina el partido y te pide una foto. Aunque sucede más con los padres, o con las chicas de los otros clubes. Hay chicas que no me tendrían que conocer porque son chicas de edad. Ellas te vienen a pedir un autógrafo no porque te vieron jugar, sino porque les dijeron sus padres. Obviamente, eso te reconforta y te llena de orgullo, está buenísimo.

-¿Qué dicen tus ex compañeras de Las Leonas porque seguís jugando?

-Ya nos conocemos. No preguntan cuándo una va a jugar, cada una avisa cuando se retira. Lo damos por hecho. Si avisás, es que no vas a jugar. Codigos grupales…

-Sos nutricionista, estás en TV… ¿Cuál será tu futuro cuando dejes de jugar?

-De nutricionista laburé paralelo a jugar en la Selección, porque teníamos que laburar. Cuando me retiré salió lo de la ESPN. Cuando estás en canales de deporte te gusta ver el deporte desde otro lado, como en TNT, donde se respira deporte. Tuve que elegir porque el consultorio me llevaba mucho tiempo. Hoy elijo esto, la TV, quizá mañana vuelvo al consultorio. Estoy tranquila porque durante mi carrera de Selección estudié y tengo un título y una carrera de por vida. Hoy, te digo, disfruto la tele; si se corta, tengo mi carrera también.

YO DIGO Jorge Querejeta (dirigió a Magui).

Yo tuve el privilegio de ser entrenador de Magui en la Primera de Belgrano durante nueve años.

Lo que hoy le puede dar un jugador de 45 años a su equipo son dos cosas bien diferentes: por su indiscutida capacidad es que ha llegado hasta donde lo ha hecho, y es por eso que el jugador debe tener el equilibrio tal para entender que su rol ha cambiado de cuando tenía 25.

Debe aconsejar a las jóvenes, ser firme pero luego explicarles los fundamentos de su acción; mostrar serenidad en los momentos críticos de los partidos. La capacidad mental y técnica no se va, pero la física va mermando y, si bien uno se entrena a full, debe ir mutando su juego para estar a la altura de los jóvenes.

Todo eso Magui lo hace, y es por eso que está aquí.

O se puede creer que uno puede jugar como hace 20 años y se comete un grave error, o se hace lo primero que describí y se disfruta el juego mucho mas que a los 20 años.

Magui entendió eso y por eso está vigente.

El ego en este tipo de jugadores te puede jugar una mala pasada. Hay que ser inteligente.

Fuente: Diario Ole – Cronista:  Sergio Stuart